Villalola
Una tienda en expansión de un pueblo rural se convierte en un ámbito onírico y autorreferenciado. Una banda de servicios (despensa / lavandería / aseo / ducha...) aísla el espacio principal del ruido de los locales vecinos. Cada uno de estos mini-usos tiene su propio umbral, desplegando un catálogo de puertas muy específico.
El resto del local está libre: sólo una caja de corcho con ruedas (el dormitorio principal), y presenta diferentes frentes (un espejo-mesa, un televisor giratorio, una puerta...) a los espacios contiguos. Así, la habitación móvil es capaz de redimensionar los diferentes espacios del loft en función de cada ocasión.
Una especie de patio cubierto conecta el espacio principal con otro genérico, desregulado, donde el yoga, la danza o la meditación pueden coexistir con funciones como el trabajo, el almacenaje o...